Tres poemas azules

TODO ESTO QUE VUELA

Que mi corazón
quisiera salir
de mi pecho
enloquecido
en busca de la su lengua,
cruzar de todos los océanos uno
para morder la su boca roja
una y otra vez,
para morderle el alma sin permiso
para morder mi alma sin orden
mezclarnos como en un juego de cartas
para de la su mirada serena
provocar el brillo de mis ojos
que ya delata
todo esto que fluye
todo esto que vuela
por mis venas
estos sonidos de piano de mi alma
con los que te estoy haciendo
un vestido nuevo
muy corto,
pero muy sincero.

OCÉANO IMPROVISADO

Crecerá la música
como un océano improvisado
como en el centro del centro
la silueta de un misterio
ilumina tu mirada cada noche
dejándose caer por tus pechos
dejándose suicidar desde un piano
que encuentra ya las palabras
que en mi boca se convierten
en besos al contacto con la tuya.

EN NINGÚN IDIOMA

Bajaba mi lengua
desde tu boca
atravesándolo todo
sin permiso,
el entusiasmo
de tus piernas gritando,
el latido de tu llanto en silencio,
entre tus pechos mi boca
creciendo cada vez más
cuajando ese momento
que ya no cabe
-y no por falta de espacio-
en ningún idioma
más que en el nuestro.

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