Jesús Cautivo, en el concierto «Juventud Cofrade» de la Banda Maestro Artola

El próximo 26 de septiembre de 2026, a las 17:45 horas, la Banda de Música Maestro Artola ofrecerá en La Caja Blanca de Málaga el concierto «Juventud Cofrade», bajo la dirección de Ernesto Aurignac Canca, e incluirá en su programa mi marcha procesional Jesús Cautivo, escrita en 1998.

La noticia me hace especialmente feliz porque detrás de este concierto hay también una historia personal que se remonta a muchos años atrás. Ernesto y yo nos conocimos en el seno de la Banda Juvenil de Música de los Colegios Miraflores y Gibraljaire, una agrupación esencial en nuestra formación y en nuestra manera de entender la música. Para mí fue literalmente el lugar donde comenzó todo: allí pasé quince años, aprendí el oficio de la música desde dentro y tuve la fortuna de escuchar por primera vez algunas de mis propias partituras. Para Ernesto, aquella banda y la figura de su director, José María Puyana, tuvieron igualmente un papel fundamental en su formación musical. 

Desde entonces he seguido siempre con enorme cariño y admiración la trayectoria de Ernesto. Lo admiro profundamente en todas sus facetas: como saxofonista, compositor, arreglista y director. Es un músico de una curiosidad y una sensibilidad extraordinarias, capaz de transitar con absoluta naturalidad entre el jazz, la música clásica, la creación contemporánea y la música para grandes formaciones. Su trayectoria como intérprete y creador ha traspasado ampliamente nuestras fronteras y su catálogo supera ampliamente el centenar de composiciones. 

Por eso tiene para mí un significado muy especial que sea precisamente él quien dirija ahora Jesús Cautivo. A la amistad se une en este caso un profundo respeto artístico y la alegría de comprobar cómo nuestros caminos musicales, nacidos hace tantos años en aquella misma banda malagueña, vuelven de alguna manera a encontrarse.

Y me ilusiona igualmente que sea la Banda de Música Maestro Artola, una agrupación joven, llena de entusiasmo y talento, la que dé vida a mi música. Que nuevas generaciones de intérpretes hagan suyo este repertorio y lo mantengan vivo es probablemente una de las mayores satisfacciones que puede recibir un compositor.

El programa de «Juventud Cofrade» reunirá obras de distintas generaciones de compositores vinculados a la música procesional: Llanto y dolor, de Perfecto Artola Prats (1956); España llora, de Alejandro Contreras (1912); Virgen de Gracia, de Perfecto Artola Prats (1984); Jesús Cautivo, de Miguel Pérez Díaz (1998); Cristo del Salvador, de Bernardo Adam Ferrero (1986); y Juventud Cofrade, de Perfecto Artola Prats (1988).

La cita será el sábado 26 de septiembre de 2026, a las 17:45 horas, en La Caja Blanca de Málaga, con entrada libre hasta completar aforo. El concierto está organizado por la Banda de Música Maestro Artola y Juventud San Julián, con la colaboración de La Caja Blanca, la Asociación Cultural Artística de Málaga y Musikarte Instrumentos.

Será muy emocionante volver a encontrar, tantos años después, una parte de aquella historia compartida a través de la música.

Gracias, Ernesto, por tantos años de amistad, por todo lo que has dado y sigues dando a la música y, en esta ocasión, por cuidar también de la mía.

Nere II, mi nueva pieza para piano, se publicará el 25 de septiembre

El próximo 25 de septiembre de 2026 publicaré Nere II, mi nueva composición para piano, que estará disponible en todas las plataformas digitales.

Hay piezas cuyo origen puedo explicar con facilidad. A veces una composición nace de un lugar, de un recuerdo, de una imagen o incluso de una palabra. Compartir aquello que hay detrás de la música forma entonces parte natural de su historia.

Con Nere II he preferido hacer algo diferente.

Es una pieza que nace de un lugar profundamente personal. La escribí desde la ternura y la contención, intentando que cada nota tuviera el espacio necesario para expresar algo que no quería convertir en un relato.

Naturalmente, existe una historia detrás de esta música. Pero no creo que sea necesario conocerla para escuchar la pieza, ni quiero que una explicación determine lo que cada persona pueda encontrar en ella.

Hay emociones que admiten muchas palabras y otras que parecen perder algo cuando intentamos definirlas.

Esta pertenece a las segundas.

Por eso Nere II no pretende esconder un significado, sino conservarlo. Dejar que permanezca en la música y permitir que cada persona se acerque a ella desde su propia experiencia.

Su significado está ahí.

Pero prefiero dejarlo dentro del piano.

🎹 Nere II — Miguel Pérez
🗓️ 25 de septiembre de 2026
🎧 Disponible en todas las plataformas digitales.

Nere II · September 25, 2026

Nere II is a minimalist piano piece born from a deeply personal place.

Intimate and reflective, the composition unfolds with tenderness and restraint, allowing its meaning to remain unspoken — present in the music rather than explained in words.

There is a story behind the music, but this time I would rather not tell it. Not because it needs to remain a secret, but because some emotions are more truthful when they are allowed to exist without explanation.

The meaning is there.

I would rather leave it within the music.

Nere II — Miguel Pérez
September 25, 2026 · Available on all digital platforms.

Verano de 2026

Hay veranos que pasan casi sin dejar huella y otros que, antes incluso de terminar, sabemos que permanecerán con nosotros para siempre. El de 2026, por supuesto, será uno de ellos. Han sido dos meses luminosos, llenos de viajes, música, proyectos y buenas noticias, aunque el recuerdo más valioso sea también el más sencillo: he podido compartir otro verano con mis padres.

El pasado 3 de enero cumplí cincuenta años y quizá esa cifra haya cambiado mi manera de mirar el tiempo. Volver a Málaga y encontrarlos, sentarnos juntos a la mesa, conversar, reírnos o sencillamente compartir las horas tiene ahora un valor difícil de medir. Los años enseñan que la felicidad rara vez necesita grandes acontecimientos; muchas veces basta con mirar alrededor y descubrir que las personas a las que queremos siguen cerca. De todo cuanto me ha regalado este verano, esa continúa siendo mi mayor fortuna.

Así, julio comenzó con un viaje a Londres para ver La Bohème en la Royal Opera House, con mi adorada Juliana Grigoryan como Mimì, Freddie De Tommaso como Rodolfo, mi descubrimiento de este año, la electrizante Marina Monzó encarnando a una divertidísima Musetta, y Lorenzo Passerini al frente de la orquesta. Fue una noche bellísima. Passerini consiguió reinventar a Puccini, lo de Musetta fue de otra galaxia, y Grigoryan y De Tommaso llenaron de humanidad a Mimì y Rodolfo. Durante un par de horas desaparecieron Londres, el teatro y cuanto esperaba fuera. Y es que, después de tantos años viviendo entre notas y sonidos, todavía me maravilla que la música pueda suspender el tiempo y llevarnos, durante unos instantes, a un lugar donde solo importa escuchar. Cuánta falta hace hoy.

Después llegó Dublín, con una belleza distinta y mucho más despreocupada. Allí la música no esperaba el silencio de un teatro: vivía en los pubs, entre conversaciones, músicos tocando a pocos metros y pintas de Guinness. Guardo sobre todo el recuerdo de las noches y de esa manera tan espontánea y alegre de hacer de la música una parte de la vida cotidiana. Londres y Dublín me regalaron dos formas diferentes de disfrutarla: la emoción de ir al encuentro de una obra concreta que llevaba meses esperando y el placer de encontrar música por todas partes cuando no la estaba buscando.

Mientras viajaba, mi propia música continuaba su camino. Muchos me habéis preguntado por las cifras de Spotify porque recordabais números bastante mayores en determinadas piezas. Lo recordabais bien. Parte de aquellas reproducciones llegaron a través de Peaceful Piano, la famosa playlist editorial de Spotify en la que mi música estuvo incluida hasta en tres ocasiones. Las revisiones que la plataforma está realizando en 2026 han afectado también a escuchas que consideramos legítimas, y mi discográfica, Snafu Records, está trabajando directamente con Spotify para acreditarlas y tratar de recuperar su reconocimiento. Resulta especialmente curioso que esta situación coincida con uno de los mejores momentos de mi carrera: los resultados globales de 2026 están siendo extraordinarios, y Amazon Music está siendo especialmente culpable de ello.

Y entre todas las buenas noticias de este verano hay una que llevaba mucho tiempo esperando: mi nueva casa en Málaga.

Málaga siempre ha sido casa. Aquí nací, crecí, estudié música y aquí está mi familia. Fuerteventura llegó después y el tiempo la convirtió también en hogar: allí transcurre mi vida adulta, allí están mi trabajo como profesor, mis alumnos, mi estudio y una parte inmensa de mi historia. Nunca he querido elegir entre las dos. Durante años deseé encontrar en Málaga un lugar mío, cerca de mis padres y de mi familia, donde conservar a la vez mi independencia, mi tranquilidad y mi silencio. Este verano ese deseo se ha cumplido y no puedo estar más feliz.

Lo que más me gusta de ella es que tiene muchísima luz y que Málaga la rodea por completo. Y el modo en que he llegado hasta ella la hace todavía más especial para mí. Durante años he escrito pequeñas piezas al piano sin saber qué destino tendrían. Algunas viajaron millones de veces, atravesaron fronteras y terminaron acompañando momentos de personas cuyos nombres nunca sabré. Ese recorrido, unido a la confianza de Snafu Records en mi trabajo y a todo lo que hemos conseguido juntos, me ha permitido cumplir uno de mis grandes sueños. Pensar que aquellas pequeñas piezas, nacidas tantas veces en la intimidad de un piano, han terminado haciendo posible mi nueva casa en Málaga todavía me emociona y me hace sentir profundamente agradecido.

Y, por supuesto, en esta casa seguirá habiendo música, pues acabo de montar allí también mi nuevo estudio de grabación, con el mismo cuidado con el que durante años he construido el de Fuerteventura. Podré componer, grabar y producir durante mis estancias en Málaga, y me hace muchísima ilusión pensar que algunas de las piezas que todavía no existen empezarán a tomar forma allí. La música que me ha traído hasta esta casa tendrá ahora en ella un nuevo lugar donde nacer.

Todo esto ha ocurrido, además, en el año en que he cumplido cincuenta. Difícilmente podría haber imaginado un regalo de cumpleaños más hermoso.

También la sinfonía continúa su camino. La previsión actual sitúa su estreno en otoño de 2027, siempre que no haya nuevos cambios. Cuestiones de programación ajenas a mí han obligado a trasladarlo a la temporada siguiente.

Así que agosto termina con el recuerdo de Puccini en Londres y de la música llenando los pubs de Dublín; con mi propia música atravesando uno de sus mejores años; con Spotify todavía pendiente de aclaraciones y Amazon ofreciendo resultados extraordinarios; con una sinfonía que espera a 2027 y con mi nueva casa en Málaga, donde mi estudio de grabación ya está preparado. Y, por encima de todo, con la alegría de haber compartido otro verano con mis padres.

Dentro de poco regresaré a Fuerteventura, a las clases, a mis alumnos, a mi estudio y a la vida que llevo construyendo allí desde hace tantos años. Nada queda atrás ni viene a sustituirlo. Fuerteventura seguirá siendo mi hogar y Málaga seguirá siendo el lugar del que vengo. La diferencia parece pequeña al escribirla, pero para mí es inmensa: cuando regrese a Málaga, regresaré también a mi casa.

Allí estarán la luz, el silencio y mi piano de cola.

Y mis padres, muy cerca.

No podría pedirle un final más hermoso a este verano.