A nadie

Había llegado el invierno y todo se incendió de luces de navidad. Era una pobre mentira rebosando tristezas, iluminada en el brillo enorme de su angustia, pero ya a nadie le preocupaba por fin. La gente tenía desencajada la ilusión en sus caras, colgaban sus arrugas aceleradas en una sonrisa cada vez más difícil. Lady Gaga brindaba deliciosos licores gritando apologías sobre el valor de la mentira en la actualidad y la juventud se agarraba desesperada atrapada en la borrachera. La felicidad se había dado a la fuga y se habían helado por fin los sentimientos. Todo era un colmo y a nadie le supo a poco el recuerdo. A nadie.

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