Mario y Gladys destacaban que sentían correr la felicidad por la intensidad interna de sus almas. Tumbados, envueltos en canciones después de otra taza de café, de otro paquete de cigarrillos, de otra cerveza, Gladys y Mario leen juntos un poema más de Fernández Mallo, y toman una pausa en su lectura indie, en su viaje astromántico, para darse un beso y acariciar una vez más el aviso del barquito de los Romero, que nuevamente lleva a los tres mismos turistas infinitos a comprar souvenirs a la otra orilla. En la orilla de la isla número ocho Mario juega con las conchas. En la orilla seis, Gladys termina de ver Melancholia de Lars von Trier, y los tres turistas, ya de noche, intentan comunicarse nuevamente, a pesar de hablar cada quince días en un idioma distinto, de cambiar la fecha de nacimiento, el sexo, y la intensidad misma de sus existencias. El vino que les gusta, que ahora los igualaba en el estricto sentido del regocijo infinitamente común de sus vacaciones en una playa desierta de una isla número ocho para siempre, la misma isla número ocho de la que Mario suele hablar en sus comentarios subjetivos para una comercial revista de pensamiento libre de la península, en la que Mario pasó sus años mozos robando el alma a las personas que tenían sentimientos puros, riéndose del profesor de música y partiendo bocas sin ton ni son, la intensidad interna adolescente de Mario, follador de putas, amante de desencantados, se palpa la misma intensidad de Gladys cuando entripada en cerveza española quemaba con gusto conservatorios para después fotografiarlos y extraer conclusiones, sobre los que pintaba expresionismos de amor para siempre siempre desnuda y siempre sobre un piano rojo.
Vacaciones de un par de funcionarios del estado
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Publicado por Miguel Pérez
Miguel Pérez (Málaga, 1976) tiene su primer contacto con la música en la Banda Juvenil de Música de los Colegios Miraflores y Gibraljaire de Málaga, su ciudad natal, en cuyo conservatorio superior se gradúa posteriormente como Profesor de Solfeo, Teoría de la Música, Transposición y Acompañamiento, y Profesor Superior de Tuba. Desde 1990 compone en muy diferentes formatos que publica y estrena por todo el mundo, escribiendo música para radio, televisión, cine, y toda clase de espectáculos. Con Miguel Pérez Consort graba en 1999 Deus Meus, su primer lanzamiento discográfico, al que le seguirá un celebrado monográfico con sus composiciones dedicadas a la Semana Santa de Málaga que graba la Banda Municipal de Música de Málaga en el año 2006. Entre 2010 y 2020 escribe numerosa música para piano que culmina con el disco Treinta Años Escribiendo Música (2020), en el que Miguel Pérez vuelve a grabar una selección de su obra para piano. Afincado en Canarias desde 2007, y después de treinta años dedicados plenamente a la composición e interpretación musical en su sentido más personal, actualmente invierte su tiempo exclusivamente a la labor docente que desempeña como Jefe del Departamento de Música del IES Santo Tomás de Aquino en la isla de Fuerteventura. En los ratos que le sobra, escribe la música que le viene en gana, música que comparte con sus seguidores en Spotify y demás plataformas musicales en la red. Más en https://miguelperez.es/ Ver todas las entradas de Miguel Pérez
Miguel: te veo más prosáceo que nunca. Abrazos.
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Gracias Pedro. Abrazo!
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