Isla de lobos

Librada tenía muchas formas de ver las cosas
y nunca las veía del mismo modo.
Estaba tan viva
como el agua
que choca contra las rocas
que nunca choca
del mismo modo
pero que
siempre se estrella.
Unas veces más fuerte,
otras más débil,
pero siempre abrazando
sin la suficiente fuerza
como para arrancar del tiempo
aquella isla perdida
en la inmensidad del mar…

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