Mujeres borrachas de oporto por todas las esquinas.
Todas las mujeres que amaron a Azucena son putas.
Putas borrachas de oporto.
Etiqueta: Poesía
Odio a todas las personas que leen a Federico Moccia
Odio a todas las personas que leen a Federico Moccia.
Reservado 8
Me encantaría comerme tus brazos,
beberme tus ojos,
suicidarme en tu corazón.
Hija de puta (a una camarera amargada con gafas)
La hija de puta
No paraba de estrellar tenedores
Contra la mesa
Cada vez más fuerte
Cada vez más sonoro.
Aparentaba secarlos.
Presumía estar trabajando
Y por tanto con el asco
Que debía comprenderse.
Pero en realidad
Lo único que pretendía
Era llamar mi atención.
Y lo conseguía
La muy hija de puta.
Retrocede su llanto
En los ojos se guardaba sus lágrimas
que retrocedían en el tiempo
y su sonrisa era un piano
que por las noches le contaba secretos.
Sara no para de llorar por la república
mientras se restriega rebozada en aceites aromáticos
buscando consuelo en las refriegas con sus clientes
de un siglo que no es para Sara
que se ha pintado dibujos en el estómago
para distinguirse
para sus clientes
matriculándose el culo con el más hermoso de los tatuajes
buscando lo que la haga retroceder en el tiempo
un misterio
como cuando retrocede su llanto años atrás
que hasta un lugar donde jugar al ajedrez
sin pedir demasiados permisos municipales…
Odio a todas las personas que leen a Amélie Nothomb
Odio a todas las personas que leen a Amélie Nothomb.
Ni te has enterado
También has destrozado
mi percepción del sonido
y por tanto
mi forma de
inventar la nostalgia,
y por tanto
mi forma de inventarte.
Te has destruido,
y ni te has dado cuenta.
Mayra estaba en Arrecife un miércoles
Al otro lado del teléfono escuchaba Mayra la otra voz que no estaba en ninguna parte de nuestra conversación…
El viento movía las palmeras, las nubes…
Juan regresaba a casa en la guagua.
Mayra no paraba de reír.
Misterio
Después de desgastar nuestras miradas,
de tragarnos la una a la otra,
no nos quedaba
ni una sola estela por compartir…
Vínculo
Me parece bien,
pero yo entonces mejor me aparto,
no quiero que me salpique ninguna estrella…
