Yamandú Costa en Fuerteventura

Sin duda el concierto de pandemia que recordaré para siempre es el que ha dado esta noche el genial guitarrista Yamandú Costa, al que sigo desde hace casi veinte años. Ha sido en la Casa de Los Coroneles en La Oliva, sesenta personas, ocho de la tarde. La magia se apodera de cada uno de nosotros, y la energía de Yamandú ha ido poco a poco adueñándose de todo el que escuchaba, incluso de los pájaros que por allí volaban e intentaban aportar con su canto detalles azarosamente inolvidables a la música de este mago de los sonidos. Hassan y yo estábamos entusiasmados. La música siempre nos devolverá las ganas de vivir. Qué suerte he tenido esta noche. Menudo regalo. Viva la música.

Concierto de Miraflores-Gibraljaire con dos de mis marchas en programa

Especial ilusión me hace que el próximo Jueves Santo a las 11 en la Basílica de la Esperanza, mi Banda de Música de Miraflores y Gibraljaire con mi querido Maestro José María Puyana a la dirección, interpreten un programa en el que se incluye mis marchas Santo Traslado y Nazareno del Paso. La pandemia no me dejará estar, pero os espero igualmente en forma de notas musicales. Para verlo pinchad en la imagen.

Mi Jesús Cautivo en arreglo de Arturo Díez Boscovich mañana en el Soho

Un honor que entre las partituras seleccionadas para este concierto de presentación de la Sinfónica Pop del Soho de Antonio Banderas se encuentre mi Jesús Cautivo arreglada para la ocasión por su director titular pero sobre todo amigo, mi queridísimo Arturo Díez Boscovich. La pandemia me impide estar físicamente, pero creedme que mi corazón estará allí sonando. Será mañana a las 12.30 en el Teatro del Soho en Málaga. Os espero.

Living

Hoy veintiuno de marzo del año dos mil veintiuno, y conmemorando veintiún años de El Cuarto Baño, esa loca novela que me publicaron hace cinco (para el que no sepa de qué hablo os dejo enlace), he puesto título a lo que será la segunda parte de aquello que escribí. Esta triple coincidencia, y después de tres meses de mi último disco y decidir parar (reconozco que en estas semanas hasta me vi tentado de sacar un vinilo a piano solo), comenzó a fraguarse en mi la idea de volver a escribir palabras, de volver a escribir más de veinte años después sobre todos aquellos personajes impulsivos y extremadamente apasionados que vivían y morían a la par en aquel loco y sencillo pueblo (del que no sabemos ni nombre ni situación geográfica exacta) donde nacieron sus protagonistas, a los que tampoco bauticé. Solo sabemos los nombres de los secundarios. Por algo será. Hace veinte años tardé uno en escribirla. Ahora supongo que tardaré más, no solo porque ya no solamente serán simples llamadas de teléfono (ahora las comunicaciones se han diversificado hasta el asco), también soy más viejo y más lento. También más certero. Su título: Living.

Al sur del sur. Bea Sánchez, 2014