We can

Era el segundo partido de fútbol y Mario le comenzaba a coger el gusto a aquella tontería. Mario y Almudena se reunían cada semana para ver cómo dando patadas a un balón puedes dar forma al corazón de todo un continente. We can. Mario se detiene. En este detalle, anota cosas en su libreta, muy deprisa, vayan a olvidarse, y mientras Almudena pide una segunda botella de agua con gas, aparece en escena Alfredo con Claudia, esta vez para quedarse para siempre, para ganar y colocarse una camiseta con los colores del ganador, da igual quién se lleve el gato al agua. We can. Entonces un vecino del pueblo grita al televisor, indignado, como si el televisor tuviera la respuesta a sus problemas, como si el televisor tuviera que lanzar un penalti, como si el televisor ganara las elecciones para siempre. El vecino rompe una botella de cerveza y suenan los cristales y suena la violencia y la mayoría absoluta. Alfredo gana las elecciones y Claudia compra diariamente un nuevo vestido de comunión para su hija, los vecinos se entregan con desidia al tabaco y al fútbol por afición, y Almudena, se planta como una flor en su casa para siempre, en busca de la tranquilidad que la aleje de los barcos y el ruido de los camiones al amanecer.

20140523-092320-33800381.jpg

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s