LIMIAR

Hay un instante en el que todo cambia,
pero nadie lo ve.

La luz todavía no es día,
la noche aún no se ha ido,
y algo —muy leve— empieza a desplazarse.

No ocurre fuera.
Ocurre dentro.

Ese borde casi invisible,
ese paso sin ruido,
ese lugar donde algo deja de ser lo que era
sin saber aún en qué se convertirá,

es Limiar.

No busca imponerse.
No necesita llegar.

Solo abre.

Y en esa apertura,
apenas perceptible,
todo comienza.

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