Palabras que llegan

Hay palabras que uno no elige para sí mismo.

Esta mañana me encontré con una de ellas, escrita en una taza que me regaló un alumno. Una frase amable, generosa, quizá excesiva… pero nacida de un gesto sincero.

La acepto como se aceptan los regalos verdaderos:

con discreción, con gratitud, y con una sonrisa tranquila.

Deja un comentario