Mitad doble y pitufo mixto

Este año he conocido a personas maravillosas, entre las que destaca el genial dibujante Ángel Idígoras, que me sorprendió una mañana de abril con esta divertida caricatura que os dejo más abajo. Ángel es una persona entrañable con la que tengo bastante en común, pero sobre todo, la pasión por la música. De ahí que el concierto del pasado día de Navidad en Torremolinos cerrara con la preciosa primera pieza original de Ángel que yo he puesto en mis dedos, Música encontrada en un ropero. Y no he querido que termine el año sin conocer el nuevo estudio donde trabaja mi querido amigo el artista Jose Luis Puche, que también este año puso la imagen a Siroco, mi último trabajo discográfico. Gracias a ambos por el ratito de ayer.

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‘Santo Traslado’ y ‘Jesús Cautivo’, las marchas de procesión de Miguel Pérez

A lo largo de todos estos años también he escrito mucha música dedicada a la Semana Santa de Málaga, quizá las partituras por las que más conocido soy en mi tierra. Otro de mis compañeros en la banda, mi buen amigo el compositor Francisco Javier Moreno, tuvo el detallazo de seleccionarme para esta sección mensual de esta interesante y completa web dedicada a la música escrita para bandas de música. Es por este motivo que hoy los amigos de Nuestras Bandas de Música me dedican este bonito artículo que corresponde a este mes de diciembre, por lo que yo para el mes de enero, propongo a otro buen amigo, Santiago J. Otero. Gracias a todos.

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¿Por qué no tengo un piano de cola?

Bienvenido a quien esté leyendo estas líneas. El objetivo de abrir este blog no es otro que compartir los sentires de una persona a la que solamente le interesa comunicarse mediante la música, lo que por mil motivos actuales, cada vez se hace más difícil. De hecho, la decisión final de abrir este blog la tomaron mis propios seguidores en redes sociales, a los que pregunté si les gustaría que lo abriera. Enseguida hubo gran acogida, si bien tuve que bloquear a un supuesto compañero músico malagueño -hater más bien-, con el que tenía contacto cero a pesar de estar conectados en la red, y que, sin embargo, desaprobó raudo públicamente mi iniciativa con la notoriedad propia de estos personajes de los que me reservaré dar nombres en este blog. Pero me presento. Soy Miguel Pérez, un músico malagueño a punto de cumplir cuarenta y dos años que lleva diez en Canarias establecido en la isla de Fuerteventura. El motivo principal de dejar mi ciudad natal fue que en el momento en el que me llamó el Gobierno de Canarias para ofrecerme un puesto como profesor de música en secundaria me encontraba en paro, en mi querida ciudad de Málaga, pero en paro. En aquellos años en los que se comenzaba a asentar la crisis en nuestro país yo me ganaba unos euros tocando el piano en el Restaurante Salmorejo que llevaba un amigo clarinetista de la banda donde estuve tocando la tuba quince años -la legendaria Banda Juvenil de Música de los colegios Miraflores y Gibraljaire que todavía hoy dirige el Maestro Puyana, y que dejé cuando acabé mis estudios en el conservatorio para concentrarme en encontrar mi propia voz como compositor-, mi querido amigo José María Aguilar, que no dudó un segundo en echarme una mano y aceptar mi propuesta de amenizar cada noche la cena a los comensales con mi música para piano. Pero de la noche a la mañana tuve que dejar el restaurante y coger el avión que cambiaría mi vida y me permitiría escribir y grabar la música que siempre quise hacer. Esto ocurrió en el año 2007. Desde entonces, he grabado Biotza (2010), Oporto (2013), Amanay (2015), y Siroco (2017). Y ahora, diez años después, abro este blog, con el objetivo de compartir desde mi querida isla de Fuerteventura, todo lo que vaya aconteciendo alrededor de mi música y mi persona, para quien pueda interesar, en mi permanente temporalidad en la que sigo sin fijar residencia exacta ni dónde poner por fin mi piano de cola.

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